La actual Feria de Olivares, que este año se celebrará del 3 al 7 de agosto, se remonta a las primeras décadas del siglo XIX.
En tan sólo unos días, Olivares disfrutará, tal y como viene haciéndolo en los dos últimos siglos, de su Feria y Fiestas Patronales en Honor a Nuestra Señora de las Nieves, que en esta nueva edición se celebrará del 3 al 7 de agosto. Mucho ha llovido desde que, en las primeras décadas del siglo XIX, empezara a celebrarse la Feria de Ganado, la cual llegó a adquirir gran importancia y fama en la comarca dado el carácter eminentemente agrícola del municipio sevillano.

Fotografía de la Feria de Olivares correspondiente a la décado de los 50.
Desde su emplazamiento inicial en la Plaza de España pasando por la hoy conocida como calle Virgen de las Nieves, a su traslado a un eucaliptal próximo en los años 40. Diferentes fueron las ubicaciones de dicha Feria hasta su desaparición por falta de negocios. Lo mismo ocurriría con las casetas y actividades recreativas que han sufrido a lo largo de su historia varios desplazamientos, pero siempre por la misma zona, hasta su ubicación actual a partir de 1981.
Eso en lo que respecta al carácter festivo de la Feria. En lo referido al marcado acento religioso de la festividad de la Patrona Nuestra Señora de las Nieves cada 5 de agosto, habría que remontarse a la época de los segundos Condes de Olivares Don Enrique de Guzmán (1540-1607), embajador en Roma, y Doña María Pimentel y Fonseca (1549-1594) para encontrar su origen. La historia cuenta que la Condesa se encomendaba a ella en sus difíciles y numerosos partos.
Don Gaspar de Guzmán (1587-1645), siguiendo con el legado de su padre, obtuvo en 1623 la bula del Papa Urbano VIII para elevar la iglesia de Olivares a Colegiata, la cual denominó como Santa María la Mayor de las Nieves, siendo filial de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Por aquel entonces, el retablo primitivo era un cuadro titulado “Procesión al Monte Esquilino”, atribuido a Roelas.
Dicha imagen recrea el milagro que tuvo lugar en Roma un 5 de agosto: la cima del Monte Esquilino apareció nevada a pesar del intenso calor propio de esa fecha. Fue en ese lugar donde se erigió la Basílica de Santa María la Mayor.
Este cuadro, que actualmente se conserva en una capilla lateral de la Colegiata Santa María de las Nieves, fue sustituido por el actual retablo, cuya talla finalizó en 1690. Su hornacina central la ocupa una imagen de la Virgen de las Nieves, talla de madera policromada realizada por María Roldán en 1.697.
De ahí, por tanto, que, desde hace ya varios siglos se vengan celebrando solemnes funciones religiosas en función a la Patrona. Actos que cada cinco de agosto se conjugaban con festejos populares como luminarias, corridas de toros, etc.
Tradicionalmente, cada 5 de agosto se celebraba la lluvia de jazmines coincidiendo con la función religiosa. Sin embargo, desde 1998 ésta no se realiza por los posibles daños que se podría ocasionar a la talla. Igualmente, la tradicional procesión fue trasladada de por la mañana a la tarde.
Curiosamente, la imagen de la Virgen de las Nieves sólo ha procesionado en algunas ocasiones en las décadas de los años 50 y 60. El resto de ocasiones, la ha hecho una talla de candelero de la Virgen del Rosario, debido fundamentalmente a que la talla de la patrona es de gran tamaño y, por tanto, de mucho peso, de ahí que su traslado sea laborioso y la imagen pueda sufrir daños.
Rememorando aquella época, aún hoy la procesión sale por la puerta principal de la antigua Colegiata y actual parroquia, recorriendo las calles que antiguamente constituían la Villa de Olivares y que hoy forman parte de su casco histórico.