La crisis nos ha enseñado a vivir de otra manera, y esta filosofía se ha trasladado también a la Arquitectura y al Urbanismo. Desde hace un par de años, cada vez son más las viviendas que se rehabilitan en Sevilla y utilizan una mayor proporción de elementos originales de los antiguos inmuebles. Lo que antes se tiraba, ajustado a otra mentalidad, ahora se restaura y se emplea para dar a los hogares y negocios incluso un toque de distinción y de singularidad, sumado al uso originario de los materiales.
Esta tendencia, que explica el arquitecto Honorio Aguilar, director del despacho de Arquitectura que lleva su nombre, está haciendo que Sevilla se alinee con el estilo constructivo europeo que apuesta por la sostenibilidad y por el aprovechamiento de infraestructuras y elementos por encima de todo, hasta el punto de que en los últimos años, Aguilar estima que se esta ahorrando un mínimo de un 10 por ciento en las obras gracias a esta nueva filosofía, algo que además de suponer un aliciente en la cuenta final, también lo es para el entorno en que vivimos.
Andalucia se suma así a la moda del Upcicling, proceso por el que se transforman los materiales de desecho en productos de mejor calidad, un concepto que nació en Dinamarca hace tres años y que consigue reducir las emisiones de CO2 sin perjudicar la calidad final del proyecto.
Aprovechar los materiales de desecho y los recursos que nos ofrece la Naturaleza es el reto, y upciclin es el tópico al que se tiende. La arquitectura sostenible está aún por desarrollarse hasta los niveles de los países nórdicos, donde se esta empezando a investigar en el campo de la sostenibilidad y la conciencia sostenible está muy arraigada en la propia sociedad.
Los materiales más usados en la construcción reciclados son la madera, que tiene menor impacto ambiental en su producción y ciclo de vida, las pinturas y los tratamientos para la madera,que deben ser naturales, sin sustancias como disolventes que perjudiquen la capa de ozono.
También se utilizan residuos de otros sectores para la fabricación de materiales de construcción, como los residuos de canteras, al estilo del mármol o la pizarra, los residuos industriales, como la ceniza y los lodos, y los residuos urbanos. Hay otras técnicas que están aumentando su importancia, como fabricar hormigón con caucho reciclado de neumáticos usados, utilizar los lodos de las depuradoras de aguas reciclables para fabricar ladrillos, o los restos de madera y corcho de podas, serrería y polvo de lijado que, mezcladas con fibras vegetales, como bambú o coco, actúan como aislante.
Los edificios consumen entre el 20 y el 50 % de los recursos físicos según su entorno y una vez construidos continúan siendo la causa directa de contaminación por emisiones que se producen en los mismos o el impacto sobre su territorio. Por eso también se trabaja en el aprovechamiento energético, la orientación en función del sol, o el uso de materiales aislantes y colores que reflejen la luz en vez de absorberla.
Honorio Aguilar recuerda que “este aspecto es clave: es fundamental el aprovechamiento de los recursos naturales, la orientación y las peculiaridades del entorno, con el consiguiente ahorro energético y económico que nos supone. Aprovechar azoteas, vegetación, piscinas urbanas o paneles solares nos ahorrará gasto energético”. Otra de las apuestas es reciclar materiales preexistentes, "desde azulejos antiguos a maderas, puertas, combinar rehabilitaciones modernas con elementos tradicionales... A veces es fundamental darle rienda suelta a la imaginación y conseguir resultados sorprendentes, con personalidad y estilo porque todo ello es lo que hará que el proyecto sea singular y único", explica el director del despacho de Arquitectura Honorio Aguilar, que lleva funcionando desde el año 93 en Andalucía y ha desarrollado proyectos en toda la comunidad autónoma, tanto en la rehabilitación como en las obras de nueva planta.