La Asociación Sevillana de Empresas Turísticas (ASET) quiere expresar, en primer lugar, su profundo dolor por el accidente ferroviario de Urda y trasladar sus más sinceras condolencias a las víctimas, sus familiares y todas las personas afectadas.
El impacto de este nuevo accidente está teniendo ya consecuencias directas sobre el sector turístico sevillano. Según las estimaciones trasladadas por las empresas asociadas, tras el puente de Todos los Santos se está registrando una caída aproximada del 20% en las reservas, acompañada de un incremento significativo de las cancelaciones.
Pero, más allá del impacto económico inmediato, existe una preocupación todavía mayor: la pérdida de confianza de los viajeros en el ferrocarril y, especialmente, en la alta velocidad española.
Estamos ante el segundo accidente ferroviario en apenas nueve meses, tras el ocurrido en Adamuz. Una sucesión de acontecimientos que está generando una profunda inquietud entre los usuarios y que amenaza con deteriorar una de las grandes fortalezas que históricamente ha tenido nuestro país como destino turístico: sus conexiones ferroviarias.
El AVE fue durante décadas motivo de orgullo para España. La alta velocidad española representaba modernidad, seguridad, puntualidad y fiabilidad. Era una de nuestras grandes señas de identidad y una ventaja competitiva para destinos como Sevilla. Hoy, lamentablemente, esa confianza se está viendo seriamente comprometida.
Desde ASET queremos recordar que esta preocupación no es nueva. Ya en 2025 advertimos de la necesidad de prestar una atención prioritaria a la situación de la línea Madrid-Sevilla, la primera línea de alta velocidad de España, inaugurada en 1992 y, por tanto, una de las infraestructuras ferroviarias que acumula una mayor antigüedad. Veníamos reclamando mayor atención a su mantenimiento, modernización y renovación, ante la preocupación por el ritmo de actualización de una infraestructura estratégica para Andalucía.
No podemos permitir que una conexión fundamental para Andalucía y para Sevilla siga acumulando problemas y generando incertidumbre entre los viajeros.
Desde ASET trasladamos nuestra indignación y exigimos explicaciones, transparencia y, sobre todo, actuaciones concretas. Es imprescindible revisar el estado de las infraestructuras, garantizar su mantenimiento y renovación y ofrecer a los ciudadanos y a los viajeros todas las garantías posibles.
La seguridad y la fiabilidad del transporte ferroviario no son negociables.
El turismo necesita conectividad, pero necesita, por encima de todo, confianza. Las empresas turísticas no pueden asumir las consecuencias de una situación que afecta directamente a la imagen de España y a la capacidad de nuestros destinos para competir.
No se trata de buscar culpables antes de que concluyan las investigaciones, sino de exigir que se tomen en serio las advertencias, que se depuren las responsabilidades que correspondan y que se actúe con urgencia.
No podemos resignarnos a que la incertidumbre y la pérdida de confianza se conviertan en algo habitual en un servicio que debería ser una garantía para todos.