Jueves, 30 Enero 2020 08:22

CRECER abre talleres de la memoria para personas de entre 45 y 60 años con olvidos por el estrés Destacado

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El ritmo de vida hace que se tengan continuos fallos que pudieran parecer trastornos graves y que se corrigen con técnicas neuropsicológicas

Cada día llegan pacientes más jóvenes hasta el Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral CRECER consultando problemas de memoria. Se trata de casos reiterados de nombres que se olvidan, cosas que se han de apuntar, o hechos que se recuerdan muy vagamente o se olvidan totalmente. La directora médica de CRECER, Rosario Domínguez, ha explicado que muchos de estos pacientes llegan al centro con el temor de que estén empezando a padecer patologías degenerativas del cerebro, como el Alzheimer, “pero en la mayoría de los casos se trata de cuadros que responden al fuerte estrés al que están sometidos por el tipo de vida tan intenso que se lleva en la actualidad”.

Las pérdidas de memoria propias de la edad se suelen empezar a manifestar a partir de los 65 años, acusándose aún más cuando se supera la barrera de los 80 años, en que el avance de deterioro cognitiva se duplica. Ante el incremento de casos de personas más jóvenes que llegaban a las consultas, CRECER ha detectado la necesidad de trabajar con estos pacientes de forma grupal o individual para que sus problemas de memoria no se agudicen y dejen de existir.

Según explica la directora médica de CRECER, “hemos puesto en marcha unos talleres para personas de entre 45 y 60 años que tienen estos problemas de memoria. Trabajamos con ellos la concentración, porque el cuadro que presentan puede ser debido al déficit de atención al que les obliga el fuerte estrés de su día a día”.

El director científico de CRECER, el catedrático de Neuropsicología de la Universidad de Sevilla José León Carrión, ha diseñado un protocolo de rehabilitación junto con los profesionales del centro que dan muy buenos resultados.

Los cursos diseñados tienen una duración media de entre dos y tres meses, y se imparten en una sesión semanal. Al concluirlo, normalmente, el paciente mejora memoria y su capacidad de resolución de problemas, consiguiendo ser más eficaces y ejecutivos.

Adicción al trabajo y a las tecnologías

Según explica León Carrión, gran parte de estos cuadros médicos son consecuencia de la adicción a las tecnologías y al trabajo, algo que nos convierte en dependientes del móvil y en workholics. “El desapego conductual y psicológico es percibido por cada uno de nosotros de manera diferente –dijo-, pero hay que desarrollar estrategias sobre cómo cambiar y dejar el trabajo a un lado, hay que saber desconectar”.

Por último, CRECER recomienda pautas generales para no llegar a la situación de fatiga mental y agotamiento que origina las pérdidas de memoria que se consultan: aprendamos a desconectar, a dosificar, a poner límites al estrés que evite fatigarnos, con la tecnología omnipresente.

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